Ana hace meses que dio a luz a su hija Alba, pero todavía no se encuentra bien. A menudo tiene pesadillas sobre su parto, durante el día se siente angustiada, está irritable, o llora sin motivo aparente. Pequeñas cosas pueden molestarle mucho, y fácilmente acaba peleándose con su marido. Súbitamente, le vienen pensamientos sobre el parto, y no deja de darle vueltas. Evita encontrarse con las madres del grupo de preparación a la maternidad, porque le recuerdan el día en que nació su hija y no quiere hablar de ello.
Alba nació por cesárea de urgencia en un hospital público y fue separada de su madre durante algunas horas. Durante el proceso, Ana sintió miedo y soledad, nadie le explica nada y su marido no pudo estar con ella.
La nueva madre se siente muy sola e incomprendida. La familia le repite que tendría que estar contenta de tener una niña preciosa y saludable, pero ella se siente culpable de no haber podido parir a su hija, ha tenido problemas con la lactancia, y no quiere que su marido se le acerque. Siente que está fallando como madre y como compañera.
Reconocer el trastornoEsta madre podría sufrir un trastorno por estrés postraumático, síndrome que asociamos a catástrofes accidentes, pero que también se da después de procedimientos médicos y también del parto: el trastorno TEPT.
* Revivir el partoEs posible sentir que se reexperimenta el parto negativamente: con pensamientos repetitivos y sueños recurrentes sobre aquel momento, con un intenso malestar psicológico al recordar alguno de sus aspectos y reaccionando también de forma fisiológica, como si estuviera sucediendo de nuevo.
* Evitar el recuerdoEs frecuente intentar evitar cualquier estímulo que evoque el parto, y también tener problemas para recordar algunos aspectos. Esto se acompaña de un sentimiento de desarraigo y distancia, sobretodo respecto a otras madres.
* Sufrir malestar físicoHablamos de estrés por la alteración del nivel de estimulación nerviosa, que suele dar dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo, irritabilidad o ataques de ira, hipervigilancia o una respuesta exagerada al sobresalto. Se puede tener la tensión sanguínea alta y el latido del corazón más rápido, cierta dificultad para respirar, o sentir como se cierra el estómago o la garganta. Pueden aparecer ganas de comer muy dulce o salado, y ganas de fumar o beber.
No es depresiónEste trastorno se puede confundir o puede aparecer de la mano de la llamada depresión posparto. Son dos cosas diferentes, y una mujer con estrés después del parto puede haber sido mal diagnosticada, y haberle prescrito medicamentos que poco pueden hacer para ayudarle. En la depresión posparto, destaca un estado de humor depresivo (tristeza), un intenso miedo a hacer daño al bebé o a que se muera, y son rasgos que se mantienen durante más de dos semanas.
ReconozcámosloEl Estrés Postraumático después del Parto puede aparecer tanto inmediatamente, como meses después, o incluso más tarde, en el aniversario del nacimiento. Algunas mujeres se sienten mal de repente cuando, después del parto, habían estado bien. También puede haber amnesia postraumática, parcial o total, como una forma de protección de nuestro cuerpo frente al dolor intenso.
El diagnóstico ha de hacerlo un profesional de la salud mental, aunque muchas mujeres no encajan lo suficiente y, en cambio, tienen muchos de los síntomas y un sufrimiento evidente. Con frecuencia creemos que esto sólo nos pasa a nosotros y después descubrimos que no es así; dar nombre a lo que nos pasa nos puede ayudar a entenderlo y a solucionarlo.
¿Qué puede causar el estrés postraumático?
* Un parto largo o corto y muy doloroso
* Una inducción al parto
* Un parto instrumental o con fórceps
* Una cesárea de emergencia
* La muerte del bebé
* El alivio insuficiente del dolor
* Los sentimientos de pérdida de control
* Un trato impersonal o difícil con el personal sanitario
* No ser escuchada, o no ser informada suficientemente
* La falta de intimidad
* Tener al niño en la Unidad de Curas Intensivas Neonatales o en incubadora
* Unas curas postnatales no satisfactorias
* Una depresión durante el embarazo
* Traumas previos (infancia, parto previo, violencia doméstica...)
Diversas reacciones posiblesLas personas reaccionamos, por suerte, de manera diferente frente a un mismo acontecimiento. Una experiencia traumática provoca un efecto emocional intenso, y más si se trata del nacimiento de nuestra criatura. Por tanto, cualquier reacción puede ser normal frente a un hecho que no es normal. Esto puede ayudarnos a entendernos, a no culpabilizarnos y a saber que no estamos volviéndonos locos.
Cómo afrontarloTodo el mundo puede tener la capacidad y los recursos para rehacerse después de una experiencia emocional fuerte. Se trata de encontrar estos recursos propios y utilizarlos pero, con frecuencia, no es suficiente intentarlo solas y podemos necesitar ayuda profesional. Existen técnicas específicas para trabajar experiencias traumáticas, y también recursos básicos de primeros auxilios emocionales: sabemos que, cuanto más tiempo pase sin resolver el trauma, más difícil y más tiempo se necesitará para hacerlo.
Primeros auxilios emocionales1. Permanece con la familia y los amigos para recibir su apoyo.
2. No estés aislada, organízate para encontrarse con algún grupo.
3. Busca información sobre lo que ha pasado.
4. Potencia tus recursos: aquello que te ayude a sentirte más calmada, más fuerte y más enraizada, sea lo que sea, hazlo.
5. Ayuda a los otros de alguna forma activa.
6. Explica la historia de diversas maneras, con matices y detalles diferentes.
7. Permítete sentir y expresar los sentimientos en un contexto racional y con una acción productiva que puedas escoger. Así podrás procesarlos sin abrumarte ni quedarte encallada en un pensamiento obsesivo.
Para curar el trauma del parto es conveniente no afrontarlo directamente, porque la experiencia ha sido emocionalmente tan intensa que hacerlo así nos lleva al bloqueo. El trauma tiene que ver con conexiones rotas, y curarlo pasa por restablecerlas, como con un rompecabezas que se tiene que recomponer pieza a pieza, parte por parte.
Físicamente, hace falta observar lo que nos está pasando sin juzgarlo, sabiendo que nuestro cuerpo tiene una habilidad innata para recuperarse si le permitimos sentir lo que está sintiendo y si le damos tiempo para hacer lo que necesita.
También podemos ayudar a nuestro sistema nervioso a recuperar su equilibrio sabiendo cómo se descarga:
* Temblando, sacudiendo, sudando.
* Dando calor a nuestro cuerpo.
* Moviendo el estómago.
* Respirando profundamente.
* Llorando y también riendo.
Comprensión y apoyoLa participación de la comunidad entera es fundamental en el proceso de cura de una persona individual. Es importante que nuestro entorno comprenda la situación y nos de el soporte necesario. Para una madre que puede sentirse especialmente sola y poco comprendida, puede tener un gran valor terapéutico un grupo de apoyo, presencial o virtual.
Como dice Peter Levine[1], los seres humanos tenemos la capacidad de recuperarnos de las más terribles experiencias. Tenemos la habilidad de transformarnos a partir de nuestros traumas, cuando los curamos y nos abrimos a esta posibilidad.
Cristina Silvente es psicóloga y miembro de Titania, Espacio de Salud.
El Part és Nostre:
http://www.elpartesnostre.org /
Frederick, A. i Levine, Peter A.,
Curar el trauma Ed. Urano