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El parto por cesárea
Escrito por Silvia Marty el 15-02-2008 / Actualizado el 02-03-2010 / Lecturas 876


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La cesárea es una intervención de cirugía mayor con unos riesgos asociados, veámos cuáles son.


En Cataluña se practica una media de 27% cesáreas sobre el total de los partos atendidos: claramente excesivo según las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que en 1985 fijó como máximo aceptable un índice del 15%, y como recomendable un 10%. Los porcentajes corresponden al año 2003 y se reparten así: nacen por cesárea entre un 22% y un 25% de las criaturas nacidas en los hospitales públicos, mientras que a las clínicas privadas la media llega al 40%. ¿Se deduce de estas cifras que más de una cuarta parte de los nacimientos representan un peligro para la vida y la salud de la madre o del bebé?

En Estados Unidos, en el año 2001, un 21% de los nacimientos fueron por cesárea. En Latinoamérica se dan cifras muy superiores: en Monterrey (Méjico) oscila entre un 33 y un 72%, y en países como Brasil o Chile se supera el 50%. En cambio, en los países con tradición de parto a domicilio, como en Holanda, donde las comadronas han sido siempre las responsables de asistir los partos si no existe ninguna contraindicación, el índice de cesáreas se sitúa alrededor del 8%.

¿Cuando se necesita una cesárea?

Es necesario practicar una cesárea en casos como estos:

• cuando hay un pinzado del cordón umbilical (prolapso del cordón)

• problemas graves de salud de la madre, como infección activa de herpes genital, infección del VIH, enfermedades cardíacas importantes o eclampsia

• frente a una estructura pelviana anormal por lesión grave o defecto congénito

• por determinadas anomalías o enfermedades del feto, como espina bífida

• en algunos partos múltiples, especialmente trigéminos

• en caso de sufrimiento fetal con muy baja frecuencia cardiaca

• por posición anómala del feto (cruzado o de nalgas)

• si hay placenta previa o desprendimiento de placenta

¿Cuales son los riesgos?

La cesárea es una intervención de cirugía mayor con los riesgos asociados propios de las operaciones quirúrgicas -como un aumento del riesgo de infección, molestias graves por la anestesia y complicaciones por posibles transfusiones -y muchos otros: un mayor tiempo de hospitalización y de recuperación, en un momento en que la madre necesita toda su energía para el recién nacido; posible lesión de tejidos y otros órganos; alteración del normal funcionamiento de los intestinos; bebé con dificultades respiratorias y bajos resultados en el test de Apgar, especialmente en el caso de cesáreas programadas, porque las contracciones durante el parto estimulan el reflejo respiratorio del bebé, o una succión más débil debido a la anestesia, a veces con dificultades en la lactancia.

El ex-director del departamento de Salud Materno infantil de la OMS, Marsden Wagner, afirma que el alto índice de cesáreas practicadas en el Estado Español evidencia problemas en la atención obstétrica actual, Según él, "existen 36.000 cesáreas innecesarias anuales, que suponen serios riesgos para las mujeres y sus bebés", además de un elevado coste para la salud pública. Wagner sostiene que "el 40% de las mujeres del Estado Español no paren sus hijos, que son extraídos por medios quirúrgicos. Resulta ridículo pensar que el 40% de las mujeres en España son incapaces de parir".

¿Como podemos evitar una cesárea innecesaria?

Se necesita, sobretodo, que la mujer confíe en su capacidad para dar a luz y se informe de lo que es un parto normal y como afectan las diversas intervenciones médicas. Se sabe que inducir el parto aumenta el número de cesáreas y fórceps: el 70% de las inducciones en madres primíparas acaba en parto instrumental, por lo que podemos afirmar que es imprescindible respetar el ritmo natural del parto y evitar entrar en la espiral de intervenciones rutinarias que pueden desembocar en la cesárea.

La administración de oxitocina sintética provoca contracciones más intensas y dolorosas que las producidas por el proceso fisiológico del parto. La OMS la considera también una intervención mayor por los riesgos asociados. Para facilitar el descenso del feto, se aconseja caminar y tener libertad de movimientos, cosa que ayuda a superar el dolor. Sentarse sobre una pelota medicinal también favorece la dilatación. Las posiciones vertical y "de cuclillas" (o la silla de partos) permiten a la pelvis aumentar su diámetro y ello facilita el expulsivo. La anestesia epidural aumenta también la posibilidad de una cesárea: con dilatación de 2 cm, el riesgo de cesárea es del 50%, pero con 4cm. se rebaja el riesgo al 26%.

El protocolo impulsado por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña para reducir el número de cesáreas propone adoptar medidas como la de girar a los bebes que vienen de pie con técnicas de manipulación externa, no descartar el parto vaginal en embarazadas con una cesárea anterior, o incidir en la educación sanitaria de las embarazadas para evitar cesáreas a la carta.

Sílvia Marty es periodista especializada en salud familiar natural.


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