También es cierto que la tendencia del mercado viene marcada por la imposición de una agricultura muy manipulada y una alimentación cada vez más industrializada, procesada y, por tanto, alejada de la cocina tradicional y natural. Por otro lado, las comidas en casa conforman un espacio educativo donde aportar calidad, variedad y sostenibilidad en el consumo de productos, aparte del valor social y familiar por sí mismo.
Consideraciones para la alimentación familiar
• Es importante, en la medida de lo posible, escoger alimentos de la estación, del territorio y de calidad, como serían los alimentos ecológicos; alimentos de verdad con los que les ofrecemos una alimentación saludable.
• También conviene no saltarse ninguna comida, comenzando el día con un buen desayuno energético y rico en nutrientes, realizando un almuerzo equilibrado hacia el medio día, una merienda a media tarde rica en carbohidratos pero poco abundante y una cena más ligera y relajante hacia la noche.
• A la hora de cocinar, es bueno que juguemos con los colores, texturas y gustos, y que además de tener en cuenta la parte física no nos olvidemos de la parte emocional (aquellos platos que nos recuerdan un buen momento, una sopa que nos hace mamá cuando estamos enfermos acompañada con mimos, el plato de celebración que se acostumbra a hacer en casa...). Uno de los ingredientes más importantes para nutrir el cuerpo emocional es el amor: lo transmitimos cuando cocinamos y se nota a la hora de comer.
Desayunando en casa...
1. Una pieza de fruta, pan (de buena calidad) con tomate y queso fresco. 2. Un zumo de zanahoria y manzana y un trozo de pan de coca con una tortilla a la francesa... 3. Un plato de muesli y pera a trozos con leche de cebada y un puñado (el del niño) de almendras crudas. 4. Un yogur, uvas, nueces a trozos y copos de cebada.
Merendando en casa...
1. Una coca de buena calidad hecha en casa con frutos secos y manzana. 2. Unas galletas de piñones que el mismo niño podrá hacer junto a algún adulto. 3. Una pieza de fruta si hace calor y el niño no tiene mucha hambre. 4. Una compota de pera con macadamias ralladas. 5. Un bocadillo pequeño con un poco de proteína (si el niño ha hecho o hará deporte después de la merienda).
Cenando en casa...
Igual que para almorzar, tiene que haber una combinación equilibrada de nutrientes pero escogeremos alimentos más suaves, con menos cantidad y de carácter relajante. Comenzaremos siempre por una crema vegetal, que introduciremos poco a poco.
1. Crema de brócoli, arroz salteado con verduras, habichuelitas y una ensalada con variedad de verduras frescas de buena calidad y decoración de frutos secos. 2. Crema de calabaza, pescado al horno con verduras, arroz al vapor y ensalada de lechuga y zanahoria rallada. 3. Crema de puerro, un poco de carne blanca como podría ser una pechuga de pollo a la plancha, pasta con verduritas y ensalada de germinados. 4. Crema de zanahoria con cebolla y puerro, raviolis de carne, queso de cabra y ensalada variada.
Las cocciones a la hora de cenar también han de ser relajantes: cocciones lentas, horneados, papillots, hervidos, vapor... de manera que el cuerpo no necesite más energía de la cuenta para hacer la digestión y que esto no comporte dificultades para dormirse pronto.
La Cooperativa El Rebost desarrolla el proyecto Educación y Alimentación: Cocina sana y sostenible en la escuela y en casa, y asesora escuelas y familias en temas alimentarios. Contacto: 972 202 070
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